En una hora inusual para el baloncesto europeo, a las 21:25, el Madrid y el Regal Barça se verán las caras por tercera vez en una semana. Y esta vez, en un escenario distinto, en un pabellón de Vistalegre que se prevé abarrotado y con ganas de venganza y de borrar los recuerdos del último Clásico vivido allí.

Los aficionados blancos todavía recuerdan la última vez que el Regal Barça visitó feudo madridista. En plenas Navidades,el conjunto azulgrana se paseó ante 13.000 personas con un Ricky Rubio espectacular. El Madrid, con un equipo plagado de bajas, fue incapaz de plantar cara y acabó cediendo como nunca lo había hecho, con 22 puntos de diferencia.

Ahora el panorama es distinto. Sobre el papel, uno de los enfrentamientos más importantes de la temporada y uno de los Clásicos con más quilates de los últimos años, con todo por decidir en una eliminatoria más igualada de lo que se esperaba (1-1).

El Barça aplastante que hacía temblar a sus rivales ha dado paso a un equipo gris y atascado en ataque que está viviendo de la inspiración de Pete Mickeal. Sus dos grandes estrellas, Navarro y Ricky Rubio, brillan con menos fuerza, pero tienen ante sí una oportunidad única para reivindicarse. Como lo hicieron en diciembre, pero a lo grande.

El ‘efecto Tomic’
Enfrente, el Madrid llega con un Ante Tomic eufórico tras la exhibición que ofreció en el Palau Blaugrana. El croata ha ocupado portadas y su recital ha tenido repercusión en Estados Unidos, pero eso ya es pasado. Ahora la pregunta es otra. ¿Será capaz de repetir una actuación así o el Regal Barça encontrará la forma de frenarle?

Por ahí pasan muchas de las opciones del conjunto blanco. Si Tomic sigue haciendo daño por dentro, el Barça lo pasará mal. Lo lógico es que los hombres de Xavi Pascual encuentren la forma de minimizar daños y entonces será el momento de otros hombres. De los Felipe, Bullock, Jaric o Garbajosa. El temor blanco es que también sea el día de Navarro o Ricky, porque ya les toca.